Tumor Cerebral

Un tumor cerebral es una masa dentro del cerebro cuyo origen está en el crecimiento descontrolado de células derivadas, bien de componentes propiamente cerebrales, o bien provenientes de células tumorales localizadas en otras zonas del organismo (metástasis). Puede tratarse de una lesión benigna (generalmente de crecimiento lento y curable si se puede resecar con tratamiento neuroquirúrgico) o maligna (de rápido crecimiento, no curable con tratamiento quirúrgico, de forma que vuelve a reproducirse tras la operación). Los síntomas de presentación dependen fundamentalmente del lugar donde crece el tumor. Los más frecuentes son: dolor de cabeza, defectos neurológicos (pérdida de fuerza en la mitad del cuerpo, dificultades para hablar, etc.), epilepsia, alteración del comportamiento… Estos síntomas son debidos fundamentalmente a la compresión producida por la masa tumoral y al edema (inflamación) que este produce sobre el cerebro sano que lo rodea.

El diagnóstico se realiza mediante pruebas de imagen como la Tomografía Computarizada (TAC) y Resonancia Magnética (RM). Ambas indican el tamaño y la localización de la lesión y pueden, así mismo, sugerir la naturaleza del tumor, aunque no aporten certeza total sobre la misma.

¿En qué consiste la operación?
La operación consiste en la apertura del cráneo (craneotomía) para acceder al lugar donde está situado el tumor y extirparlo. La cicatriz en la piel del cuero cabelludo dependerá de la localización y tamaño de la lesión. Intraoperatoriamente se analiza una muestra del tumor para conocer provisionalmente su naturaleza benigna o maligna. Sin embargo, el informe definitivo respecto al tipo de tumor se recibe a los 15 dias aproximadamente. La dificultad y duración de la intervención depende del tipo y localización del tumor, tratándose en todo caso de intervenciones de larga duración, con un mínimo de 3-4 horas.

En algunos casos, la cirugía se considera curativa, poniendo fin al tratamiento, como es el caso de muchos tumores benignos. Cuando se trata de tumores malignos, la operación no es curativa sino que el objetivo de la misma es llegar al diagnóstico de certeza del tipo de tumor, reducir su tamaño para aliviar los síntomas de compresión cerebral y permitir realizar tratamientos posteriores como ser Radioterapia y Quimioterapia.

¿Cómo es el postoperatorio?
Dependerá mucho de la situación del paciente antes de la operación. Tras salir del quirófano, en la mayoría de los casos, el paciente pasará a la Unidad de Terapia Intensiva, donde permanecerá minimo un dia. Esto tiene como objetivo que la  recuperación de la anestesia sea lenta y lo más idónea para el cerebro recién operado. Además permite una mejor vigilancia del
paciente en las primeras horas, pudiendo detectarse complicaciones tempranas que requirieran una nueva re intervención. Una vez de vuelta en sala general, el paciente se irá incorporando progresivamente hasta levantarse lo antes posible, con una internación total de 5 a 7 días de no mediar complicaciones.

Tras 10 – 15 días de la intervención se retiran los puntos y se suele recibir el resultado del estudio de Anatomía Patológica del tumor extirpado. En función de este resultado se decide una estrategia terapéutica u otra.